Kéfir de leche: qué es y cómo prepararlo en casa
Un fermentado de toda la vida que se hace solo en un tarro. Te contamos cómo cuidarlo y cinco formas de tomarlo.
El kéfir de leche es una bebida fermentada, parecida a un yogur líquido algo ácido. Se obtiene dejando unos «nódulos» (una mezcla de bacterias y levaduras) en leche durante un día. Lo bueno: una vez que tienes los nódulos, se reproducen y tendrás kéfir para siempre.
Cómo se prepara
- Pon una o dos cucharadas de nódulos en un tarro de cristal con medio litro de leche.
- Tápalo con una gasa o una tapa sin apretar y déjalo a temperatura ambiente, lejos del sol.
- A las 24 horas, cuélalo con un colador de plástico. El líquido es tu kéfir.
- Vuelve a poner los nódulos en leche nueva y repite.
Si te vas unos días: guarda los nódulos en leche dentro de la nevera. Ralentizan su actividad y aguantan sin problema.
Cinco formas de tomarlo
- Solo y fresco, recién sacado de la nevera.
- Con fruta troceada y unos copos de avena.
- Batido con plátano y canela.
- Como base de salsas frías, en lugar de yogur.
- Con frutos rojos y una cucharadita de miel.
Al fermentar, buena parte de la lactosa se transforma, por eso hay personas que lo toleran mejor que la leche. Si tienes intolerancia, pruébalo con prudencia.
